domingo, 3 de agosto de 2014

Aterrizando en Keflavick...

 Aquí comienza todo














Llegamos de madrugada a Keflavick, que es donde se encuentra el aeropuerto a unos 50 kilómetros de Reykjavick y nos quedamos a dormir en un alojamiento.
Al aterrizar nos encontramos con la oscuridad de la noche, digo esto porque todo el mundo nos decía que no anochecía que habría luz todo el tiempo, y no... la oscuridad nos dio la bienvenida...

Amaneció el día y con el amanecimos nosotrxs.
Llegó el día...¿qué nos deparará?...
Mi primera vez... ¡¡Qué importante son las primeras veces!!...
Desayunamos y montamos las bicis para salir al camino...Kiko se pone manos a la obra y yo echo un cable en lo que pueda porque la mecánica, de momento, no es lo mio.

Ya estamos preparadxs para empezar nuestro viaje, mi sueño...

¡¡¡Vamos hacia tierras vikingas!!!...



El día se despierta con lluvia, bien para empezar,jeje...pero la aventura es la aventura y la ilusión que tengo no me la quita nada ni nadie.
Estoy  muy ilusionada, nerviosa...¡¡siento tantas cosas!!...alegría, nervios, inseguridades, miedos... todo ello viajará conmigo a parte de las alforjas delanteras y traseras...algunas seguro que se quedan por el camino...

Todo comienza con un paso, en este caso con una pedalada, una tras otra... 

A Reykjavick le llamo 'La ciudad de la Utopía'...¿por qué?...porque no veía el momento de llegar. Por el camino tuvimos bastantes percances. Cuando llevábamos unos kilómetros me doy cuenta que tengo la rueda delantera pinchada...y solamente acabábamos de empezar...
Con filosofía y sin darle importancia, Kiko repara el pinchazo. Seguimos el camino...

1º pinchazo
























Retomamos el camino y llevaremos unos 10 kilómetros cuando me doy cuenta que de nuevo he pinchado...¡¡no puede ser!!...Lo primero que pensé...- ¿Así va a ser viajar con la bici?, ¿qué pensará Kiko?, ¿que soy un lastre?(os recuerdo que no tenía experiencia en viajar con la bici)... Nos echamos a la cuneta y nos montamos un chiringuito para poder cambiar de nuevo el pinchazo porque estaba diluviando, con granizo y todo... No era normal pinchar tanto en tan poco tiempo y el problema fue un radio que rozaba y rajaba la cámara. La lijó y parece que fue bien...

2º pinchazo


















Nos ponemos en ruta cuando después de unos kilómetros de nuevo otro percance. Esta vez se me rompe la parrilla y se me caen las alforjas traseras...¡¡increíble pero cierto!!...¿Dónde me he metido?...menos mal que viajo con Macgiber y no hay avería que no tenga solución... 
La verdad que nos lo tomamos muy bien y desde aquí una vez más, te doy las gracias,Kiko ;)...porque ser novata y que te pase todo eso nada más empezar tu viaje, con un día de perros...es como para plantarse pero ahí me di cuenta la energía y la ilusión que tenía.
¿Ahora entendéis porque le llamo 'La ciudad de la Utopía'?...

Se me rompe la parrilla
















Llegamos después de todo a Reykjavick. La noche se nos ha echado casi casi  y buscamos alojamiento para dormir , no podíamos acampar porque llovía y no se veía ya bien. Preguntamos uno tras otro y todos nos decían que estaban ocupados. Nosotrxs estábamos ya reventados. Kiko del cansancio rozó la parte trasera de la bici contra una farola y rompió el enganche de la alforja...nos estamos haciendo todxs unxs expertxs en solucionar percances,jeje...
Siempre he pensado que de lo malo se aprende y que todo pasa porque tiene que pasar y porque vendrán cosas buenas y ahí a apareció Jane. Kiko se quedó fuera cuidando las bicis y yo entré a preguntar por alojamiento, una vez más nos dice que está todo cogido, Jane intenta llamar a otros lugares pero en todos le dicen que están ocupados y es cuando le digo que viajamos en bici, que estamos cansadxs y que si tienen un cuartito aunque sea la despensa , cualquier lugar bajo techo nos vale...me dice que va a mirar y me dice que vaya a ver un cuarto si me parece bien, yo no quiero ni mirarlo me parece perfecto...y ahí que vamos...¿un cuartito?...¡un cuarto abuardillado para nosotrxs solos!, ¡todo un lujo! y encima nos da toallas para ducharnos. Se me cayeron las lágrimas y no sé cuántas veces pude repetir thank you porque después del día que llevábamos y encima no encontrar donde dormir y que alguien se comporte así no tiene precio. Y encima cual es nuestra sorpresa que no nos quiere cobrar, insisto pero ella dice que no...sin palabras.

Así acabó nuestro día en 'la ciudad de la Utopía', con una buena ducha, una buena cena y a soñar en nuestro super cuarto.

Nuestro refugio en 'La Ciudad de la Utopía'














Todo esto me sirve de aprendizaje que por muy mal que empiece algo no tiene por qué acabar mal, y que en lo malo es cuando aparecen cosas, personas maravillosas...y los momentos críticos te ayudan a conocerte un poco mejor...

Al fin y al cabo eso es la aventura ¿no?...

Eskerrik asko, Jane










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